Descubrí que mi verdadero bloqueo no eran las ventas, sino mi relación con pedir y recibir

Por mucho tiempo pensé que lo que me frenaba en mi negocio eran las ventas.
Decía para mis adentros: “no sé vender”, “no se me da”, “no me gusta”.
Y mientras más lo repetía, más me convencía de que esa era mi gran debilidad.

Lo curioso es que siempre he sido alguien que ama dar. Me encanta pagar, invitar, ayudar, aportar. Pero cuando se trataba de cobrar por mi propio trabajo, algo dentro de mí se encogía. Sentía incomodidad, miedo, hasta culpa.

Y claro, eso tuvo un impacto enorme en mis ingresos. Este año en particular fue muy duro para mí en lo económico, y más doloroso aún porque me obligó a depender de mi esposo. Para alguien acostumbrada a sostenerse sola, a no pedir nada, eso fue una pesadilla.

Descubrí que mi verdadero bloqueo no eran las ventas, sino mi relación con pedir y recibir

La frustración de sentir que todo recae sobre mí

Cargar con todo en el negocio me agotaba. Quería delegar, quería crecer, pero siempre sentía que no tenía los recursos suficientes para invertir.
Tenía a una persona seria y responsable en quien confiaba para la parte operativa, pero aun así me detenía el miedo a no poder pagarle.

Me frustraba profundamente: yo sabía que tenía un producto valioso, sabía que tenía la capacidad de ayudar a otros… y sin embargo mis ingresos no lo reflejaban.

Era como chocar una y otra vez con la misma pared invisible.

El momento de revelación

Un día, en un proceso de introspección, me di cuenta de algo que lo cambió todo.
Mi problema no eran las ventas.
El verdadero bloqueo estaba en mi relación con pedir y recibir.

Siempre me había identificado como alguien que da, y de hecho me sentía orgullosa de ello. Pero nunca me enseñaron a recibir. Nunca aprendí a sentirme cómoda pidiendo o cobrando lo que merezco.

Por eso vender me resultaba tan incómodo: lo vivía como “molestar” o “quitarle algo” a otra persona. Cuando en realidad… es exactamente lo contrario.

Vender ya no es vender: es invitar

Cuando lo entendí, algo dentro de mí se liberó.
Vender ya no es presionar, acosar o forzar.
Vender es invitar.

Invitar a alguien a vivir la misma paz, claridad y seguridad que yo misma estoy buscando.
Invitar a otro a transformar su vida con una herramienta que sé que funciona.
Invitar, desde el amor y la certeza, no desde la necesidad o el miedo.

Esa sola perspectiva me devolvió entusiasmo. Me hizo sentir ligera, segura.

La Bitácora Plan 21: más que un producto, un puente

Y entonces mi propia creación cobró un sentido más profundo.
La Bitácora Plan 21 no es solo un cuaderno para ordenar tus finanzas y tu negocio.
Es un puente. Un espacio donde en 21 días puedes volver a ti misma, a tu claridad, a tu control, a esa sensación de que las piezas vuelven a encajar.

Cuando la miro, pienso: “Esto es lo que a mí me hubiera gustado tener cuando estaba perdida y confundida.”
Por eso ahora hablo de ella con entusiasmo y orgullo. Porque sé que no estoy “vendiendo un producto”, estoy compartiendo una herramienta que puede transformar vidas.

Una pregunta para ti

Si estás leyendo esto y sientes que vender te cuesta, quiero dejarte con una reflexión:
¿Y si tu bloqueo no está en las ventas, sino en tu relación con recibir?

  • ¿Qué sientes cuando cobras por tu trabajo?
  • ¿Te permites ser sostenida, o cargas sola con todo?
  • ¿Sientes que mereces recibir tanto como das?

Porque lo que descubrí es que, a veces, no se trata de aprender nuevas técnicas de ventas. Se trata de sanar la forma en que nos relacionamos con el dinero, con pedir, con dejar que otros nos sostengan también.

Cierro con una invitación

Hoy ya no siento que vendo, siento que invito.
Y quiero invitarte a ti también a dar ese primer paso hacia tu propia claridad financiera.

La Bitácora Plan 21 está ahí como un espacio seguro, un proceso sencillo pero profundo para que ordenes tus finanzas y tu negocio con conciencia.

Si estás lista para transformar tu relación con el dinero, te invito a conocerla.

Quiero mi Bitácora Plan 21

Testimonio real

Conclusión:

El talento solo se convierte en estabilidad cuando hay una estrategia detrás. No necesitas hacerlo todo sola, pero sí necesitas decidir que no vas a seguir improvisando tu economía.

No dejes de generar ingresos a través de tus talentos por falta de conocimientos, en este blog te estoy compartiendo información y recursos para ayudarte a crear ese negocio digital exitoso y rentable que tanto deseas. Si tienes alguna duda puedes escribirme al correo info@mujermonetiza.com o a través de mis redes sociales Sígueme: @mujermonetizaoficial

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